
Scarlett Johansson recuerda el consejo de Robert Redford que marcó su carrera cuando solo tenía 13 años
La actriz recuerda cómo el legendario intérprete y director la ayudó a encontrar su sitio durante el rodaje de El hombre que susurraba a los caballos.


Mucho antes de convertirse en una de las grandes estrellas de Hollywood y de dar vida a Black Widow en el Universo Cinematográfico de Marvel, Scarlett Johansson vivió una experiencia decisiva cuando apenas tenía 13 años. Fue durante el rodaje de El hombre que susurraba a los caballos, película dirigida y protagonizada por Robert Redford en 1998, donde interpretó a Grace MacLean, una adolescente marcada por un traumático accidente a caballo. Décadas después, la actriz recordó con especial cariño la forma en la que el veterano cineasta la acompañó durante aquellas escenas.
Johansson ya había comenzado su carrera cinematográfica unos años antes con Un niño llamado Norte, pero El hombre que susurraba a los caballos supuso uno de sus primeros papeles de gran relevancia. El proceso para conseguirlo fue especialmente largo y la propia actriz recordó que sintió una enorme mezcla de sorpresa y alivio cuando finalmente obtuvo el personaje. Además, la intensidad dramática de Grace era algo con lo que podía identificarse debido a su edad, un elemento que terminó ayudándola a afrontar un trabajo especialmente exigente.
Robert Redford tenía una forma muy particular de ayudarla
La relación profesional entre ambos no se limitó a que Redford fuese su director y compañero de reparto. Johansson explicó que el actor tenía una manera muy concreta de prepararla antes de ponerse delante de las cámaras: antes de cada escena, le contaba la historia para ayudarla a encontrar su lugar dentro de la película. También recordó que Redford le recomendaba no intentar "actuar" de una manera artificial, sino buscar una interpretación más natural y conectada con la situación que estaba viviendo su personaje.
Ese método tenía especial importancia porque Johansson interpretaba a una adolescente que atraviesa una experiencia devastadora. Grace sobrevive a un accidente ecuestre en el que mueren su amiga y el caballo de esta, mientras ella sufre graves lesiones y queda profundamente afectada. Su madre, interpretada por Kristin Scott Thomas, decide trasladarse con ella y buscar la ayuda de Tom Booker, el personaje de Redford, un especialista capaz de trabajar con caballos traumatizados. La historia exigía que la joven actriz transmitiera emociones muy complejas.
La película terminó convirtiéndose en uno de los primeros grandes escaparates de Scarlett Johansson, mucho antes de que llegaran títulos como Lost in Translation, Match Point o las películas de Marvel. En El hombre que susurraba a los caballos, la actriz tuvo que sostener buena parte del peso emocional de una historia centrada en el trauma, la recuperación y la relación entre una adolescente y su caballo. Para una intérprete de apenas 13 años, trabajar junto a una figura como Redford supuso además una oportunidad de aprendizaje extraordinaria.
Una experiencia que Johansson todavía recuerda décadas después
Lo más llamativo del recuerdo de Johansson no es solamente que Redford le diese consejos interpretativos, sino la manera en la que consiguió que una actriz tan joven comprendiera su lugar dentro de una historia de semejante carga emocional. En lugar de limitarse a indicarle cómo debía interpretar una escena, el cineasta le proporcionaba contexto para que pudiera entender qué estaba ocurriendo y encontrar por sí misma la forma de enfrentarse al momento.
Con el paso de los años, Johansson desarrolló una carrera completamente diferente a aquella que podía imaginar cuando rodó la película. Llegaron Lost in Translation, La joven de la perla, Vicky Cristina Barcelona, Historia de un matrimonio y, por supuesto, su enorme salto internacional como Natasha Romanoff en Marvel. Sin embargo, aquella experiencia adolescente junto a Redford continúa siendo una pieza especialmente significativa de sus primeros años como actriz.
Vista con perspectiva, la historia demuestra que algunas de las experiencias más importantes de una carrera pueden producirse mucho antes de alcanzar la fama mundial. Scarlett Johansson tenía solo 13 años cuando Robert Redford le ayudó a encontrar su lugar en una de sus primeras grandes películas, y aquella colaboración terminó dejando una huella que la actriz todavía recuerda décadas después. Para los seguidores de Hollywood, recuperar ahora esta anécdota también permite descubrir una etapa de Johansson muy anterior a la estrella que el público conoce actualmente.




