NCIS: Origins: ¿Por qué el eterno optimista de la serie explotó en su propio cumpleaños?
En el episodio 6 de la temporada 2 de NCIS: Origins, Randy parecía el mismo rayo de sol de siempre… hasta que algo se rompió dentro de él. ¿Qué oscuro secreto esconde la sonrisa más famosa del equipo?

Hay personajes que parecen inmunes al drama. En NCIS: Origins sabemos que Bernard “Randy” Randolph (Caleb Foote) siempre ha sido ese compañero que llega con café y una broma incluso cuando el mundo se derrumba. Por eso nadie estaba preparado para lo que ocurrió el día que cumplía años.
El episodio, titulado “Feliz cumpleaños”, arranca con Randy más radiante que nunca. Lleva globos mentales en la cabeza recordando cómo su madre, Maxine, convertía cada aniversario en magia a pesar de la pobreza. Nacer prematuro en un taller lleno de grasa no impidió que ella le repitiera una y otra vez: “Tú viniste a traer luz”. Y él se lo creyó. Tanto, que se convirtió en la persona que ilumina cualquier habitación… hasta que esa luz empezó a parpadear.
Porque este cumpleaños nadie le cantó, nadie le trajo tarta y el equipo estaba demasiado ocupado destripando un caso sangriento. Franks, más gruñón que nunca, destrozó literalmente su ordenador cuando lo vio obsesionado con una teoría que nadie más compraba. La gota que colmó el vaso. Por primera vez en dos temporadas de NCIS: Origins, el eterno chico bueno plantó cara y gritó a su jefe con una furia que dejó mudos a todos los presentes. ¿Quién era este Randy y dónde había quedado el que siempre pedía disculpas antes de que nadie se enfadara?
A través de flashbacks dolorosos descubrimos que la resiliencia de Randy no nació de la nada. De niño ya vendía cremas de puerta en puerta para que su madre no se hundiera, ya fingía que todo estaba bien cuando faltaba dinero para la luz. Aprendió a tragarse las lágrimas y convertirlas en sonrisas útiles para los demás. Pero incluso los corazones más generosos tienen un límite.
Y aun exhausto, sin dormir, con el equipo en contra y el alma hecha trizas, Randy resolvió el caso él solo. Demostró que esa “luz” que su madre vio al nacer no es solo amabilidad: es una fuerza brutal que aparece cuando nadie más cree posible ganar.
Al final del episodio de NCIS: Origins, es él quien deja la nota de disculpa en el escritorio de Franks. Y es Franks, a su torpe manera, quien reconoce que no quiere perder al único que mantiene vivo al equipo. El sol volvió a salir, pero ahora sabemos que detrás brilla un núcleo de acero.
En NCIS: Origins el eterno chico nos muestra otra faceta
¿Cuánto más podrá aguantar Randy antes de que la próxima tormenta lo obligue a elegir entre seguir iluminando a los demás o empezar a cuidarse a sí mismo? El episodio 7 de NCIS: Origins Temporada 2, que se emite el martes 2 de diciembre en CBS, promete más respuestas… y seguramente más preguntas que nos mantendrán en vilo.
Porque ahora ya no podemos mirar a Randy igual. Su sonrisa ya no es solo alegría: es supervivencia. Y eso, amigos, cambia completamente el juego.
Creador de contenido digital de entretenimiento desde 2018. Amante del rock clásico e historias de ciencia ficción. Ver más












