Nadie quiere esto

Nadie quiere esto: La razón por la que la segunda temporada decepcionó a los fans

La química de Noah y Joanne en la comedia romántica de Netflix, Nadie quiere esto, brilló con un beso icónico en la temporada 1, pero la temporada 2 deja un vacío. ¿Qué pasó con la magia? 

Nadie quiere esto
Nadie quiere esto

La primera temporada de Nadie quiere esto nos regaló un momento imborrable: el beso entre Noah (Adam Brody) y Joanne (Kristen Bell) en el episodio 2. Ese instante, cargado de química, tensión y una ejecución impecable, se convirtió en un hito de las comedias románticas modernas. La pregunta es: ¿cómo superar algo tan perfecto? La respuesta, al parecer, es que no se puede. Advertencia: Alerta de Spoiler.

La segunda temporada, recién estrenada en Netflix, mantiene el encanto de la comedia romántica interreligiosa que conquistó al público. La química entre Bell y Brody sigue siendo el alma de la serie, y los momentos divertidos no faltan. Sin embargo, hay una ausencia notable: no hay un beso que iguale la intensidad del primero. Ese vacío se siente como una oportunidad perdida.

El beso de la temporada 1 no solo fue memorable por la pasión, sino por su construcción. La cena “solo como amigos”, la carrera por un helado y el flirteo juguetón de Noah prepararon el terreno. Cada detalle —la música, los ángulos de cámara, la caricia en el rostro— elevó ese momento a la categoría de arte. La temporada 2, en cambio, no logra replicar esa magia cinematográfica.

No es que falten besos en los nuevos episodios. El final del episodio 1 de Nadie quiere esto, con Noah regalando una mesita de noche a Joanne, desemboca en un beso dulce pero fugaz. Otros momentos románticos, aunque encantadores, no alcanzan la grandeza del original. La chispa está, pero no el impacto.

El gran momento de la temporada 2 que no resultó

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Nadie quiere esto Temporada 2

El beso final de la temporada 2, tras una declaración épica de Noah (“eres mi alma gemela”), prometía ser el gran momento. Sin embargo, la cámara se aleja demasiado rápido, robándonos la oportunidad de saborearlo. ¿Un beso de menos de 30 segundos? Para una serie que marcó un estándar tan alto, esto es casi un delito.

Quizás el problema radica en la naturaleza de los primeros besos: son irrepetibles. Ahora que Noah y Joanne están más establecidos como pareja, la tensión de “serán o no” se desvanece, y con ella, parte de la electricidad. Aun así, la serie sigue siendo un deleite, y la esperanza de un beso épico entre Morgan y Sasha en una posible tercera temporada mantiene viva la ilusión.

Nadie quiere esto, temporada 2, ya está disponible en Netflix. Si buscas una comedia romántica con corazón, no te decepcionará, pero no esperes un beso que te haga olvidar el de la acera.

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