Landman: Por qué la segunda temporada continúa presentando personajes femeninos polémicos
¿Puede una serie aclamada por su crudeza en el mundo del petróleo redimirse de sus clichés sobre las mujeres, o un simple cambio de imagen revela patrones más profundos y anticuados? El episodio 8 genera debate al centrarse en una trama secundaria que refuerza estereotipos.

El episodio 8 de la segunda temporada de Landman, titulado Handsome Touched Me, introduce una subtrama protagonizada por Margaret, la cuidadora de la residencia de ancianos interpretada por Deidra Shanell. Aunque ya había aparecido brevemente en episodios anteriores, aquí recibe un desarrollo independiente que, lejos de enriquecer el universo de la serie creada por Taylor Sheridan, expone una vez más las limitaciones en la representación femenina que han marcado la producción.
La historia comienza cuando Angela Norris (Ali Larter) y su hija Ainsley (Michelle Randolph) organizan una excursión al casino con los residentes ancianos. Durante el viaje, Margaret confiesa sentirse poco atractiva y sin confianza en su sensualidad. Esto impulsa a las Norris a realizarle un cambio de imagen completo: maquillaje, ropa más reveladora y un corte que transforma su apariencia conservadora en algo más provocador. La intención parece inocente, un gesto de empoderamiento entre mujeres, pero pronto revela capas problemáticas.
Al regresar a casa, Margaret luce su nuevo look ante su esposo, quien reacciona con entusiasmo inmediato, insinuando que ahora la encuentra mucho más deseable. La escena culmina con él insistiendo en que mantenga el cambio porque la hace “más guapa”. Este momento, aunque presentado como cómico y positivo, refuerza la idea de que la confianza de una mujer depende principalmente de su atractivo físico y, peor aún, de la aprobación masculina. En lugar de celebrar su belleza natural o sus cualidades internas, la trama prioriza estándares externos impuestos por los hombres.
Esta subtrama no es aislada. Landman ha sido criticada desde su primera temporada por sus retratos femeninos, a menudo reducidos a estereotipos lascivos o subordinados a las perspectivas masculinas. Personajes como Angela y Ainsley han generado controversia por historias que giran en torno a su sexualidad o arrogancia, mientras que figuras secundarias como Margaret sirven para ilustrar tropos anticuados. El cambio de imagen, un cliché recurrente en comedias románticas de décadas pasadas, aquí se presenta sin ironía crítica, transmitiendo un mensaje regresivo: las mujeres ganan valor al adaptarse a expectativas estéticas masculinas.
Acusan a Landman de priorizar clichés sobre profundidad
Sin embargo, el episodio no se limita a esta crítica. Ofrece contrapuntos positivos con otros personajes femeninos. Angela demuestra astucia y determinación al ganar más de 300.000 dólares en el casino, redimiéndose de deudas pasadas y mostrando que subestimarla es un error. Por su parte, Cami Miller (Demi Moore), ahora más central en la temporada, toma decisiones arriesgadas en el ámbito empresarial de M-Tex Oil, afirmando su rol más allá de ser una figura decorativa y cumpliendo la promesa de un arco más complejo para la actriz.
A pesar de estos avances, la introducción de nuevos personajes como Cheyenne, una stripper contratada para “terapia” de un personaje mayor, sugiere que la serie sigue recurriendo a matices sexualizados para desarrollar tramas femeninas. En conclusión, aunque Landman muestra signos de evolución en algunos arcos, episodios como este perpetúan tendencias decepcionantes en la escritura de Taylor Sheridan, priorizando clichés sobre profundidad. Queda por ver si las entregas finales de la temporada logran un equilibrio mayor, o si estos patrones consolidan las críticas recurrentes sobre su visión de las mujeres.
Especialista en Periodismo Digital recibida de la Universidad Abierta Interamericana y estudiante de la carrera de Diseño Digital. Redactora independiente con una amplia trayectoria en contenidos sobre Series y Películas. Ver más












