Ginny & Georgia

Ginny & Georgia Temporada 4: ¿Por qué la serie de Netflix necesita darle a Max una mejor historia?

Max, la reina indiscutible del caos y el humor en Ginny & Georgia, fue prácticamente borrada en la temporada 3. ¿La rescatarán en la cuarta o seguirán desperdiciando a uno de los mejores personajes de la serie?

Ginny & Georgia: Maxine Baker (Sara Waisglass)
Ginny & Georgia: Maxine Baker (Sara Waisglass)

La temporada 3 de Ginny & Georgia nos dejó con la boca abierta, el corazón en la mano y más preguntas que respuestas. Embarazos inesperados, interrupciones voluntarias, secretos que explotan como granadas y una Georgia más impredecible que nunca. Todo parecía perfecto… excepto por un detalle que duele en el alma: Maxine Baker (Sara Waisglass), el sol radiante y deslenguado de Wellsbury, fue relegada a un segundo (¿o tercer?) plano que no se merece ni de broma.

Porque, seamos sinceros: Ginny & Georgia no sería lo mismo sin Max. Es el personaje que entra en escena y automáticamente sube el volumen de la serie un 200 %. Su energía arrolladora, su sinceridad brutal y ese humor que te hace escupir el café han sido clave desde el día uno. En las primeras temporadas era imposible imaginar un episodio sin sus comentarios épicos, sus dramas teatrales y esa lealtad feroz hacia sus amigos. ¿Y qué recibimos en la temporada 3? Una Max desdibujada, casi decorativa, condenada a ser la cheerleader eterna de historias que ni siquiera la incluyen.

Sí, apareció con regularidad. Sí, tuvo su momento lésbico en la obra de teatro y el reencuentro-beso con su ex. Pero eso no es una trama, es un aperitivo. El resto del tiempo la vimos correr detrás de un grupo MANG que la ignoraba olímpicamente, ofreciendo apoyo que nadie valoraba y recibiendo migajas de atención a cambio. Ginny demasiado metida en su propio torbellino emocional, Abby en el suyo, Norah ausente… y Marcus tratándola como si fuera un mosquito molesto. ¿En serio? ¿Esa es la recompensa para la amiga que siempre está cuando la necesitan?

El resultado fue devastador: Max terminó la temporada soltera, desconectada del núcleo de sus supuestos mejores amigos y sin un arco propio que justificara su presencia. Parecía que los guionistas, abrumados por la cantidad de bombas narrativas que querían lanzar con Ginny & Georgia, simplemente no supieron qué hacer con ella. Y eso no es solo una decepción; es un error garrafal.

Porque Max no es un personaje secundario cualquiera. Es el pegamento emocional de muchos momentos, la voz que dice lo que todos pensamos pero nadie se atreve, la representación queer más carismática y divertida que hemos tenido en mucho tiempo en una serie teen de Netflix. Tirarla al cajón de “amiga graciosa de turno” es desperdiciar oro puro.

Ginny & Georgia Temporada 3: Sara Waisglass como Maxine, Chelsea Clark como Norah, Katie Douglas como Abby y Antonia Gentry como Ginny Miller:
Ginny & Georgia Temporada 3: Sara Waisglass como Maxine, Chelsea Clark como Norah, Katie Douglas como Abby y Antonia Gentry como Ginny Miller:

La temporada 4 de Ginny & Georgia tiene la oportunidad (y, francamente, la obligación) de redimirse. Max merece una historia propia, una que no gire exclusivamente alrededor de salvar a los demás o de ser la cómplice eterna. Queremos verla brillar: un nuevo romance que la ponga nerviosa de verdad, un proyecto personal que la obsesione, un conflicto que la obligue a crecer sin perder esa esencia explosiva que la hace única. Queremos que MANG tenga que esforzarse por recuperarla, que Ginny se disculpe de corazón, que alguien por fin le diga “Max, te necesitamos… pero sobre todo te valoramos”.

Si los creadores siguen marginándola, no solo estarán traicionando a uno de sus personajes más queridos; estarán perdiendo la oportunidad de mantener viva esa chispa caótica y auténtica que diferencia a Ginny & Georgia de cualquier otra serie adolescente. Max no es prescindible. Max es imprescindible.

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