Game of Thrones: De la historia a la pantalla, los sangrientos eventos reales que inspiraron el universo de la serie HBO
George R.R. Martin no solo confió en su imaginación para crear Westeros; las traiciones, guerras y masacres más impactantes de la serie tienen sus raíces en los oscuros capítulos de la historia europea.

Cuando se emitió por primera vez la exitosa adaptación de HBO Game of Thrones de George RR Martin, giraba en torno a la familia de Ned Stark (interpretado por Sean Bean), que finalmente se dispersan por Westeros. Después de la muerte de Ned, su hijo mayor Robb (Richard Madden) comienza una rebelión contra la familia Lannister, que ocupa el Trono de Hierro a través de Joffrey Baratheon.
A pesar de la naturaleza atrevida de Game of Thrones en estas temporadas anteriores, no fue hasta la increíblemente impactante Boda Roja que los fanáticos realmente aprendieron lo implacable que podía ser la serie. En uno de los baños de sangre más grandes de la televisión, Robb Stark, su madre Catelyn, su esposa Talisa y muchos soldados del norte fueron traicionados y brutalmente asesinados.
Game of Thrones es uno de los programas de televisión más populares de todos los tiempos. Desde 2011 (o 1996 para los libros), la tierra de Westeros ha atraído a millones de fanáticos en todo el mundo y se ha convertido en un verdadero fenómeno cultural. Tanto el programa como el libro eran famosos por su capacidad para subvertir las expectativas del género fantástico y tejer complejas tramas políticas en sus historias.
Dicho esto, tanto George RR Martin como los showrunners de Game of Thrones se inspiraron claramente en los eventos del mundo real al construir sus tramas. Varios personajes, lugares y eventos tienen claros paralelos en el mundo real.
Conexiones históricas de la vida real en Game of Thrones que nunca has notado
Si tuviera que describir las primeras temporadas de Game of Thrones, podría describir su trama definitoria como la lucha por el poder entre varias familias. Sin embargo, esto no solo describiría Game of Thrones, sino que también describiría la Guerra de las Rosas.
La Guerra de las Rosas fue una guerra entre las familias de Lancaster y York que se extendió por generaciones en el Reino Unido. La guerra incluso tuvo un rey loco, un niño rey y una Mano del Rey (Protector del Reino). Hay claras similitudes entre las dos familias en la Guerra de las Rosas y las casas de Lannister y Stark en Westeros.
Game of Thrones se consolidó como uno de los fenómenos televisivos y literarios más grandes de nuestro tiempo. A diferencia de otras obras de fantasía donde la magia resuelve todos los problemas, la creación de George R.R. Martin destacó por su crudeza, su intrincada política y la vulnerabilidad de sus protagonistas. Sin embargo, lo que muchos espectadores ignoran es que la brutalidad de Westeros no es producto exclusivo de la mente del autor, sino un reflejo directo de la historia humana.
Martin siempre ha sido un ávido estudiante de la historia medieval. Para él, los relatos de reyes, reinas, traiciones y batallas reales superaban con creces cualquier ficción. Al construir su mundo, decidió tomar prestados elementos de la realidad, despojándolos de sus nombres originales y añadiendo dragones, pero manteniendo intacta la esencia de la ambición y la crueldad humana que caracterizó a la Edad Media.
El conflicto central que define las primeras temporadas de la serie es la encarnizada guerra entre la Casa Stark y la Casa Lannister. Esta rivalidad es una adaptación casi directa de la Guerra de las Dos Rosas, un conflicto dinástico que desgarró a Inglaterra durante el siglo XV. En la vida real, las familias enfrentadas eran los York (cuyo nombre y ubicación norteña inspiraron a los Stark) y los Lancaster (los ricos y sureños Lannister).
Las similitudes entre la historia inglesa y la serie van mucho más allá de los nombres de las familias. La Guerra de las Dos Rosas contó con figuras que parecen sacadas directamente del guion de HBO. Por ejemplo, el Rey Loco Aerys Targaryen tiene un claro paralelismo con Enrique VI de Inglaterra, quien sufría de graves episodios de locura. Asimismo, el sádico Joffrey Baratheon comparte inquietantes similitudes con Eduardo de Westminster, un joven príncipe conocido por su sed de sangre y crueldad a una edad temprana.
Quizás el momento más definitorio y traumático de toda la serie fue la Boda Roja, donde Robb Stark, su madre Catelyn y su ejército fueron masacrados a traición. Aunque parezca un giro narrativo diseñado puramente para sorprender a la audiencia, Martin se basó en dos eventos históricos reales ocurridos en Escocia para escribir esta infame escena: la Cena Negra de 1440 y la Masacre de Glencoe de 1692.
Durante la Cena Negra, el joven conde de Douglas fue invitado a cenar con el rey de Escocia bajo la promesa de un salvoconducto. Sin embargo, al final del banquete, los hombres del rey sirvieron la cabeza de un toro negro en la mesa, la señal para el asesinato del conde. De manera similar, en la Masacre de Glencoe, el clan MacDonald fue asesinado mientras dormía por invitados a los que habían alojado, rompiendo la sagrada ley de la hospitalidad, un concepto que en Westeros se conoce como el "derecho de huésped".
Más allá de las intrigas palaciegas, los escenarios geográficos de la serie también tienen su contraparte real. El inmenso Muro de hielo que protege los reinos de los hombres de las amenazas del norte está inspirado en el Muro de Adriano. Martin visitó esta antigua fortificación romana en el norte de Inglaterra y se imaginó lo que sentiría un legionario romano, proveniente de tierras cálidas, al estar parado en el fin del mundo conocido, mirando hacia un territorio inexplorado y hostil.
Las culturas que habitan el mundo de Martin también son amalgamas de civilizaciones históricas. Los Dothraki, los feroces guerreros nómadas a caballo, no se basan en un solo grupo, sino que son una mezcla de los mongoles de Genghis Khan, los hunos, los alanos y varias tribus nativas americanas de las llanuras. Su estilo de vida centrado en el caballo y sus tácticas de guerra relámpago aterrorizaron a las civilizaciones sedentarias tanto en la historia real como en el continente de Essos.
En definitiva, el éxito perdurable de Game of Thrones radica en su autenticidad. Al anclar sus dragones, caminantes blancos y magia en las pasiones, errores y atrocidades de la historia real, George R.R. Martin logró crear un espejo de la humanidad. La serie nos recuerda que, aunque la fantasía nos permite escapar a otros mundos, los monstruos más aterradores y las historias más fascinantes siempre han estado aquí, en nuestro propio pasado.


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