El Cuento de la Criada Temporada 7: Una serie que merecía caer con Gilead y no con un spin-off
La decisión de los creadores de El Cuento de la Criada de dividir la historia entre dos series ha dejado a la temporada final sin el peso emocional que prometía mucho más para los fanáticos.

Después de casi una década de sufrimiento, angustia y esperanza contenida, El cuento de la criada se despide con una sexta temporada que —para muchos fans— no cumple la promesa emocional que sostuvo la serie desde sus inicios: ver caer a Gilead. El problema no está solo en el contenido de esta última entrega, sino en lo que vino a desplazarla: el ya confirmado spin-off, Los Testamentos.
La serie de Hulu, basada libremente en la novela homónima de Margaret Atwood, siempre fue difícil de ver. No porque fuera mala —todo lo contrario—, sino porque su realismo distópico, sus escenas brutales y sus poderosas actuaciones (en especial de Elisabeth Moss) hacían que cada episodio se sintiera como una herida abierta. Pero a pesar del dolor, el espectador se mantenía, semana tras semana, por una simple y poderosa expectativa: que todo ese sufrimiento tuviera sentido cuando Gilead, el régimen que lo provocó todo, finalmente se derrumbara.
Sin embargo, ahora que la serie llega a su fin, ese desenlace no parece que vaya a llegar. Al menos, no aquí.
Una temporada que se siente como antesala, no como final
Para muchos espectadores, la sexta temporada ha sido decepcionante no por falta de calidad técnica o interpretativa, sino porque se percibe como un largo prólogo para Los Testamentos. Ya no se trata de cerrar arcos, sino de preparar terreno. La tensión ha cedido su lugar al trámite. Incluso eventos que deberían tener fuerza narrativa —como una boda importante— se sienten irrelevantes ante el hecho de que Gilead no va a caer todavía.
Después de nueve años acompañando a personajes como June, Moira, Janine y Serena, el hecho de que el clímax de esta historia haya sido pospuesto para otra serie, con otros protagonistas, deja a muchos fans con una sensación de estafa emocional. Como expresó una espectadora online: “No entiendo por qué no pudieron combinar las historias de El cuento de la criada y Los Testamentos y hacer que Gilead cayera en esta serie”.
¿Y si ya era tiempo de ver algo distinto?
Más allá de la caída de Gilead, existe un interés legítimo por explorar lo que vendría después: la reconstrucción de Estados Unidos. ¿Qué pasa con Hannah, Nichole o Charlotte cuando son adultas? ¿Cómo lidia una nación con el trauma colectivo de haber vivido una dictadura teocrática? En lugar de seguir alargando la oscuridad, The Handmaid’s Tale podría haber tomado un rumbo similar al de otras series épicas como Vikings, donde la historia continúa con nuevos protagonistas, pero sin perder el legado de los anteriores.
En cambio, lo que tenemos es una repetición de temáticas, más miseria, más tortura, y un público que empieza a preguntarse: ¿para qué seguir viendo esto si nada cambia?
Un final que llega tarde... y mal
La decisión de anunciar Los Testamentos antes de concluir El cuento de la criada ha sido vista por muchos como un error estratégico. En lugar de cerrar un ciclo con fuerza y permitir que la siguiente serie comience con nuevas historias, la actual temporada se siente vacía, como si su único objetivo fuera empujar a la audiencia hacia la próxima entrega.
Y no se trata de querer un final feliz. Se trata de querer un final que valga la pena. Después de todo el horror vivido, los espectadores no pedían un “y vivieron felices para siempre”, sino un cierre narrativo justo: que los opresores pagaran, que el régimen colapsara, que las víctimas pudieran al menos comenzar a sanar.
¿Nos sorprenderá el final? Tal vez. Pero el daño ya está hecho.
Aún hay esperanzas de que los últimos episodios logren redimir el tono anticlimático de la temporada. Pero incluso si eso sucede, queda claro que algo se perdió en el camino. El cuento de la criada merecía caer con Gilead, no ceder su final a otra serie. Porque cuando la oscuridad se extiende sin resolución, la esperanza —tan difícil de sostener durante años— termina por desvanecerse.
Especialista en Periodismo Digital recibida de la Universidad Abierta Interamericana y estudiante de la carrera de Diseño Digital. Redactora independiente con una amplia trayectoria en contenidos sobre Series y Películas. Ver más












