El Juego del Calamar: Por qué la crítica social de la serie de Netflix se diferencia de otras producciones similares
Después de una pausa de dos años, El Juego del Calamar regresó con una temporada que vale la espera. La producción coreana ofrece una crítica social aguda y relevante para la era moderna.

Finalmente, después de una espera de dos años, El Juego del Calamar ha regresado con una segunda temporada que muchos consideran que valió la pena. Esta producción coreana teje una narrativa llena de comentarios sociales para la era moderna. Gi-hun es solo uno de los muchos participantes en el juego titular que sienten que no tienen opciones. Con deudas abrumadoras y una hija a la que no puede mantener, acepta la oportunidad de participar en una serie de juegos que ofrecen una recompensa en efectivo al ganador. La única trampa: estos juegos son mortales.
El truco de El Juego del Calamar, a diferencia de The Hunger Games, Battle Royale o The Purge, es que estos juegos son voluntarios. Cada competidor tiene la opción de unirse o de detener el juego a voluntad mediante una votación mayoritaria. Este hecho es lo que hace que el comentario social en la serie sea tan conmovedor. Las personas han sido tan aplastadas por el capitalismo que sienten que obtener este dinero vale sus vidas.
Si bien El Juego del Calamar no es la primera producción en abordar el statu quo, lo hace de una manera muy distinta a las demás producciones sobre el mismo tema. En el caso de The Purge por ejemplo, pese a que trata sobre los pobres en América fue malinterpretada como una película de terror común. Su historia sigue a una familia adinerada en la noche más violenta del año. Durante 12 horas, todo crimen es legalizado, incluido el asesinato. Los únicos exentos son los políticos de alto rango.
El partido político corrupto conocido como Los Nuevos Padres Fundadores de América instauró un feriado nacional basado en la filosofía de que los estadounidenses necesitan purgar sus malos sentimientos. El crimen está en su punto más bajo en Estados Unidos, pero hay una buena razón para esto. Las personas ricas que pueden permitirse costosos sistemas de seguridad para estar seguras en sus casas, mientras que los pobres sin los recursos ecónomicos para protegerse quedán desamparados y son obligados a ser el objetivo.
El Juego del Calamar se presenta con gran éxito como una sátira llena de críticas sociales a la era moderna
En cambio en El Juego del Calamar, el mensaje se envia disfrazado como una sátira cruel al enfocarse en un grupo de personajes que afectados por la desigualdad y la falta de oportunidades, participan voluntariamente y con entusiasmo (por lo menos al principio) en una desesperada competencia a muerte por una suma millonaria de dinero.
A diferencia de otras producciones con el mismo trasfondo, El Juego del Calamar además de plantear una crítica social a las desigualdades económicas, destaca los problemas de la meritocracia y el capitalismo. Intenta con gran éxito demostrar la hipocresía de la sociedad del mundo moderno, que en el fondo perpetúa la pobreza y la exclusión, y cómo debido a esta realidad a veces las personas son empujadas a situaciones extremas.
Especialista en Periodismo Digital recibida de la Universidad Abierta Interamericana y estudiante de la carrera de Diseño Digital. Redactora independiente con una amplia trayectoria en contenidos sobre Series y Películas. Ver más












