El Eternauta y Black Mirror: Dos distopías de Netflix que revelan el miedo del mundo moderno
El Eternauta y Black Mirror exploran futuros oscuros que reflejan ansiedades actuales. Analizamos cómo estas series de Netflix abordan el miedo colectivo a la tecnología, el control y el colapso social.

En los últimos años, el público global ha demostrado una fascinación cada vez mayor por las ficciones distópicas. En este contexto, El Eternauta —la reciente adaptación argentina de la icónica historieta de Héctor Germán Oesterheld— se une a Black Mirror, la serie británica creada por Charlie Brooker, como dos de las propuestas más comentadas y escalofriantemente actuales del catálogo de Netflix. Aunque nacidas en contextos diferentes, ambas comparten una visión crítica del presente, proyectada hacia futuros apocalípticos o perturbadores que no están tan lejos de la realidad.
Una amenaza invisible como punto de partida
Tanto El Eternauta como Black Mirror trabajan con una premisa común: el peligro no se manifiesta en forma de monstruos evidentes, sino a través de mecanismos invisibles y, por eso mismo, más temibles. En El Eternauta, la catástrofe comienza con una nevada letal que cae sobre Buenos Aires y mata al contacto. La amenaza es silenciosa, casi hermosa, y representa la fragilidad humana frente a lo desconocido y a los poderes que operan desde las sombras.
Del mismo modo, Black Mirror propone en cada uno de sus episodios un futuro donde la tecnología —lejos de ser liberadora— se vuelve una trampa. Ya sea con chips que graban la vida entera, redes sociales que puntúan la existencia o realidades simuladas, lo que en principio parece una comodidad termina convirtiéndose en un infierno cotidiano. El enemigo, una vez más, está dentro de casa.
Distopías culturales, distopías globales
La conexión entre ambas series también reside en cómo reflejan miedos colectivos según sus contextos de origen. El Eternauta nace de una Argentina atravesada por dictaduras, represión y paranoia política. La historia original de Oesterheld puede leerse como una denuncia al autoritarismo, a la ocupación militar encubierta, al rol del pueblo como resistencia organizada. La serie de Netflix actualiza estos temas en un contexto más moderno y global, pero mantiene ese núcleo: el poder actúa en las sombras y el ciudadano común es el que paga el precio.
Black Mirror, en cambio, habla desde el mundo desarrollado, donde la tecnología es omnipresente. Pero sus consecuencias no son menos graves. La serie británica denuncia cómo la deshumanización puede llegar disfrazada de avance digital. Lo aterrador no es que un sistema se rompa, sino que funcione perfectamente y aún así destruya a las personas.
¿Qué nos dicen estas series del presente?
En el fondo, El Eternauta y Black Mirror funcionan como espejos deformantes del presente. No son simples ficciones apocalípticas, sino advertencias. Nos hablan de lo frágil que es el orden que creemos estable, de cómo una tormenta o un algoritmo pueden desmoronar todo en segundos. Ambas invitan a reflexionar sobre la relación entre humanidad, poder y supervivencia.
Mientras El Eternauta triunfa con su historia de invasión silenciosa y resistencia colectiva, Black Mirror sigue siendo una voz indispensable para entender el miedo de vivir en un mundo donde lo real y lo virtual ya no se distinguen. En este cruce de caminos, Netflix ha logrado reunir dos visiones complementarias del apocalipsis: una que viene desde afuera y otra que nace desde dentro. Ambas, lamentablemente, demasiado posibles.
Especialista en Periodismo Digital recibida de la Universidad Abierta Interamericana y estudiante de la carrera de Diseño Digital. Redactora independiente con una amplia trayectoria en contenidos sobre Series y Películas. Ver más












