3 miniseries injustamente subestimadas que demuestran que Rotten Tomatoes no siempre acierta
Descubre 3 miniseries excepcionales con puntuaciones desastrosas en Rotten Tomatoes que, contra todo pronóstico, se han convertido en obras de culto

¿Qué pasa cuando una serie es demasiado valiente, demasiado rara o demasiado incómoda para la crítica del momento? Sucede que acaba hundida en las profundidades de Rotten Tomatoes… y, paradójicamente, empieza a brillar para quienes se atreven a verla sin prejuicios. Tres estrenos recientes demuestran que un tomate podrido no siempre significa mala televisión; a veces solo significa que la serie llegó antes de que estuviésemos preparados para ella.
The Crowded Room
The Crowded Room (Apple TV+, 2023) llegó acompañada de una tormenta de críticas que la acusaron de lenta, manipuladora y excesiva. Tom Holland, en su primer gran papel dramático adulto, fue señalado como el principal culpable. Sin embargo, quienes aguantaron hasta el final descubrieron que esa aparente lentitud era deliberada: la primera mitad recrea la confusión mental del protagonista con trastorno de identidad disociativo y la segunda mitad hace estallar todos los prejuicios. El resultado es una de las representaciones más honestas y dolorosas de esta enfermedad que ha dado la televisión reciente. Hoy, lejos del ruido inicial, se habla de ella como una joya infravalorada.
The Watcher
En Netflix, The Watcher se convirtió en uno de los mayores éxitos de audiencia de 2022, pero la crítica la despachó por “surrealista” y por dejar cabos sin atar. Lo que muchos reseñistas no entendieron es que Ryan Murphy no quería resolver el caso real de Westfield; quería contagiar al espectador la misma paranoia que sintieron sus víctimas. El final abierto no es un fallo: es el punto. La serie convierte una anécdota de acoso inmobiliario en una pesadilla colectiva sobre el privilegio, la vigilancia y la podredumbre oculta tras las fachadas perfectas de los barrios residenciales. Vista en bloque, es una de las propuestas más inquietantes y estilizadas del catálogo actual de Netflix.
Monstruo: La historia de Ed Gein
Y luego está Monstruo: La historia de Ed Gein, la segunda entrega de la antología de Ryan Murphy y Ian Brennan tras el fenómeno Dahmer. Los críticos la tildaron de redundante y explotadora. Lo que no vieron es que, lejos de repetir fórmula, esta vez los creadores cambiaron por completo el enfoque: en lugar de regodearse en la violencia, la serie se adentra en la infancia rota, el duelo patológico y el aislamiento rural que forjaron al hombre que inspiró a Norman Bates, Leatherface y Buffalo Bill. Es incómoda, sí, pero también asombrosamente contenida y empática sin caer en la justificación. Pocas veces se ha explorado el origen de un “monstruo” con tanta sutileza.
Tres series, tres puntuaciones bajas, tres legiones de fans que no paran de recomendarlas en foros, redes y grupos privados. Porque al final, la televisión también es cuestión de valentía: de creadores que prefieren arriesgar y dividir antes que complacer a todo el mundo. The Crowded Room, The Watcher y Monstruo: La historia de Ed Gein demuestran que, a veces, lo verdaderamente memorable nace precisamente cuando nadie está de acuerdo.
Si aún confías ciegamente en el porcentaje de Rotten Tomatoes, quizá sea el momento de cuestionártelo. Estas tres miniseries no solo merecen una segunda oportunidad; merecen que las veas con tus propios ojos y decidas tú mismo si la crítica se equivocó… o si, por una vez, fuiste tú quien necesitaba ponerse al día.
Creador de contenido digital de entretenimiento desde 2018. Amante del rock clásico e historias de ciencia ficción. Ver más






