Terminator: La profunda decepción de Arnold Schwarzenegger con el T-800 de Judgment Day
Terminator 2: Judgment Day es la película protagonizada por Arnold Schwarzenegger y Robert Patrick y que trajo de regreso el universo apocalíptico y futurista creado por James Cameron. Pero en esta secuela, hubo un pequeño cambio en el guion que causó gran incomodidad y malestar en “Arnie”, quien tuvo que confesarle a Cameron que no se sentía seguro del éxito del filme, aunque decidió seguir adelante.

Terminator 2: Judgment Day fue la exitosa secuela de The Terminator (1984), la película escrita y dirigida por James Cameron que puso de cabeza a los amantes de la ciencia ficicón y a los fanáticos del actor Arnold Schwarzenegger, que venía de triunfar con el filme Connan, el Bárbaro.
En la segunda entrega de la que ahora es una de las sagas cinematográficas más exitosas del mundo, Arnold Schwarzenegger volvía a repetir el papel del peligroso robot asesino T-800, solo que esta vez trabajaba para el bando de los buenos, luego de ser capturado por la resistencia humana en el futuro, y ser enviado por el mismísimo John Connor al año 1995, para protegerse a sí mismo del T-1000, que esta vez sería el malo de la historia y que traería a la pantalla grande a un actor novato: Robert Patrick.
En Terminator 2 se sigue la misma línea de tiempo de The Terminator. Sarah Connor (Linda Hamilton) da a luz a Jonh Connor (Edward Furlong), producto de su relación de una noche por el sargento Kyle Reese (Michael Biehn), quien había sido enviado por él mismo desde el futuro para proteger a su madre y, para engendrarlo. Sin embargo, en la película de 1991, hay dos robots luchando entre sí por Edward Furlong, el ser humano más importante y la eterna obsesión de Skynet, la inteligencia artificial que originaría una guerra nuclear mundial que acabaría con casi toda forma de vida en la tierra y que iniciaría un época de total oscuridad para la raza humana,
Lo que dijo Arnold Schwarzenegger sobre su icónico personaje en Terminator 2: Judgment Day
Para todos los fans de The Terminator, la película de 1984 que dio origen a la franquicia que es hoy en día, la imagen de el temible T-800 se quedó grabada como un asesino casi perfecto, sin un ápice de bondad o empatía por la vida humana en su sistema, y con el firme propósito de llevar a cabo su misión: matar a Sarah Connor (Linda Hamilton) la futura madre del salvador de la humanidad, John Connor.
Pero en la segunda entrega, que también vino de la pluma y bajo la batuta de su creador, James Cameron, el T-800, interpretado nuevamente por Arnold Schwarzenegger, tuvo un ligero cambio de comportamiento, a pedido del primer John Connor de la historia (Edward Furlong). Así, el ciborg capturado y reprogramado por Connor no podía asesinar a ninguna persona, un argumento que resultó totalmente incongruente para el veterano actor, quien no dudó en expresar su decepción y quejarse de esta modificación.
De hecho, el mismo Arnold Schwarzenegger dudó del éxito de Terminator 2 cuando leyó por primera vez el guion de la película, en la que se contabilizan menos de 40 muertos, ninguno a manos de su personaje, y todos a manos del malvado T-1000, el robot asesino hecho de metal líquido inteligente y que hizo de Robert Patrick una estrella difícil de apagar.
Y fue James Cameron quien hace algunos años reveló la incomodidad de Arnold Schwarzenegger, conocido entre sus amigos como “Schwarzie”, por la nueva programación del T-800, que había pasado de ser un cruel ejecutor a un compasivo y analítico robot, capaz incluso de hacer preguntas como ¿por qué lloran las personas? En una entrevista con el medio The Ringer, James Cameron contó la anécdota que le ocurrió con el culturista antes de grabar la secuela de Terminator.
“Me di cuenta de que había algo que le molestaba. En ese momento ya éramos colegas. Después de rodar Terminator íbamos juntos en moto. Y me dijo: ‘Jim, tengo un gran problema con el guion’. A lo que yo le pregunté, 'Bien, ¿y qué es?’ Y respondió: ‘no mato a nadie’. Le dije: ‘lo sé. Nunca lo verán venir. Nadie lo adivinará’. Y me respondió, ‘lo sé, pero una cosa es la sorpresa. Otra es que no mate a nadie siendo Terminator’".
“Lo sé, pero todo el mundo sabe que yo pateo la puerta y disparo a todo el mundo. Eso es lo que hago”.
Periodista y curiosa, pegada a la tv igual que todos. Jugando a la suerte pero pensando en ganar. De cara al viento y con los pies en la tierra para variar. Ver más












