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La película de Netflix basada en un caso real que convierte la posguerra en una pesadilla

Pasó por los cines sin hacer demasiado ruido, pero este inquietante drama en blanco y negro recupera una historia criminal real que sigue estremeciendo casi un siglo después.

La película de Netflix basada en un caso real que convierte la posguerra en una pesadilla.
La película de Netflix basada en un caso real que convierte la posguerra en una pesadilla.

Netflix esconde películas que merecen mucho más reconocimiento del que recibieron en su estreno, y 'La chica de la aguja' es una de ellas. Dirigida por Magnus von Horn y estrenada en 2024, la cinta se inspira en un caso criminal real ocurrido en Copenhague después de la Primera Guerra Mundial. Su historia combina desesperación, pobreza y maternidad en una Europa devastada, donde sobrevivir puede convertirse en una lucha diaria. Lejos de apostar por el terror convencional, la película construye una experiencia incómoda que encuentra su fuerza en la crueldad de los hechos y en la fragilidad de sus protagonistas.

Una historia real que esconde el lado más oscuro de Copenhague

La protagonista es Karoline, una joven trabajadora que intenta salir adelante en una ciudad marcada por las secuelas de la guerra. Cuando se queda embarazada y pierde sus perspectivas de futuro, conoce a Dagmar, una mujer que afirma ayudar a madres sin recursos a encontrar familias para sus bebés. Lo que al principio parece una oportunidad para escapar de una situación desesperada se transforma poco a poco en una pesadilla. La película parte de una historia criminal real para explorar hasta dónde puede llegar el horror cuando la pobreza y la falta de alternativas condicionan la vida de las personas.

Uno de los grandes aciertos del largometraje es la forma en que evita convertir a sus personajes en simples piezas de un relato truculento. Karoline no es una heroína invencible, sino una mujer vulnerable que trata de tomar decisiones en un entorno que apenas le ofrece salidas. La película también pone el foco en las desigualdades sociales y en la situación de las mujeres de la época, obligadas a afrontar embarazos y dificultades económicas con muy poca protección. El verdadero desasosiego nace de una realidad social que hace posible la tragedia, no únicamente de las revelaciones relacionadas con el caso.

La ambientación refuerza esa sensación de encierro. Magnus von Horn utiliza el blanco y negro para retratar una Copenhague gris, áspera y alejada de cualquier imagen romántica de la Europa de principios del siglo XX. Los escenarios, los rostros y la fotografía crean una atmósfera opresiva que acompaña a Karoline en cada paso. No es una película que necesite recurrir constantemente a sobresaltos para inquietar al espectador: su fuerza está en la tensión psicológica, en los silencios y en la impresión de que algo terrible puede esconderse detrás de una apariencia cotidiana.

Un drama psicológico que va mucho más allá del true crime

La interpretación de Trine Dyrholm como Dagmar es una de las piezas fundamentales de la película. Su personaje resulta difícil de descifrar y mantiene una relación ambigua con Karoline, lo que alimenta las dudas sobre sus verdaderas intenciones. La actriz consigue que cada encuentro entre ambas tenga una tensión particular, sin necesidad de revelar demasiado pronto todas las cartas. La incertidumbre sobre quién merece confianza convierte la relación entre las dos mujeres en uno de los elementos más inquietantes del relato, mientras la historia avanza hacia una realidad cada vez más difícil de asumir.

La película tampoco pretende explotar el crimen real como un espectáculo de violencia. En lugar de recrearse únicamente en los aspectos más escabrosos del caso, utiliza lo sucedido para hablar de la desigualdad, la desesperación y el precio de vivir en una sociedad que deja desprotegidas a las personas más vulnerables. Esa mirada social le da una dimensión que va más allá del suspense y explica por qué su historia puede resultar tan perturbadora. 'La chica de la aguja' incomoda porque muestra cómo el horror puede crecer en medio de circunstancias históricas reconocibles, sin necesidad de recurrir a elementos sobrenaturales.

Su paso por las salas de cine no le proporcionó toda la repercusión que merece, pero el streaming ofrece una nueva oportunidad para descubrirla. Es una propuesta especialmente recomendable para quienes buscan dramas criminales con una atmósfera poderosa, personajes complejos y una historia basada en hechos reales. Eso sí, conviene acercarse a ella sabiendo que su ritmo es pausado y que no busca ofrecer entretenimiento ligero. Es una película dura, visualmente singular y con una historia que permanece en la memoria después de los créditos, más interesada en sus consecuencias humanas que en el impacto fácil.

Quienes quieran ampliar su lista de películas inquietantes disponibles en plataformas tienen en 'La chica de la aguja' una opción diferente a los thrillers más comerciales. Su combinación de drama histórico, suspense y crítica social la convierte en una experiencia exigente, pero también en una de esas obras que merecen una segunda oportunidad lejos del ruido de los estrenos. Puede verse en Netflix y Filmin, según la información publicada por Espinof, por lo que resulta una buena candidata para quienes buscan cine europeo que deje huella y no tenga miedo de abordar los capítulos más oscuros de la historia.

Periodista deportivo, CEO de El Crack Deportivo. Estudió en la facultad de periodismo deportivo ESED. Más de 10 años de experiencia en la redacción de contenidos. Ver más

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