
‘Escape Room 2’ llega al cine con un problema: escapar de ella no parece tan difícil
La secuela de la exitosa obra teatral vuelve a poner a sus protagonistas ante un nuevo desafío, pero su estructura repetitiva y la falta de tensión juegan en su contra.


Escape Room 2 llega a los cines españoles este 9 de octubre de 2026 con la intención de repetir el éxito de la primera película, pero la crítica se ha encontrado con una secuela que tiene dificultades para justificar su regreso. La nueva entrega adapta de nuevo el universo teatral creado por Joel Joan y Hèctor Claramunt y recupera a sus personajes en una aventura que mezcla comedia, thriller y pruebas de supervivencia, aunque el resultado está lejos de tener el ritmo y la tensión que cabría esperar.
La propuesta parte de una premisa sencilla: cinco años después de los acontecimientos anteriores, Edu, Marina, Viky y Rai vuelven a encontrarse en un nuevo local situado en Montjuïc, donde lo que parecía una experiencia de ocio termina convirtiéndose en una auténtica pesadilla. El grupo acaba atrapado en una antigua atracción y dispone de apenas 60 minutos para encontrar la salida. El problema es que, según la crítica, la película convierte ese planteamiento potencialmente entretenido en una sucesión demasiado previsible de situaciones.
Una secuela que repite demasiado la misma fórmula
El principal problema de Escape Room 2 está precisamente en las pruebas que deberían sostener la película. La estructura se repite una y otra vez, obligando a los personajes a superar situaciones en las que deben sincerarse sobre aspectos personales, mientras el peligro amenaza a sus seres queridos. La idea podría haber servido para construir momentos de humor negro, tensión o incluso conflictos entre los protagonistas, pero la película termina recurriendo constantemente al mismo mecanismo.
La crítica de Espinof señala además que la sensación de peligro prácticamente desaparece. Los personajes tardan demasiado en tomar decisiones que, desde fuera, parecen evidentes, mientras algunas de las preguntas que deben responder resultan demasiado sencillas como para justificar que arriesguen sus vidas. El espectador puede adelantarse continuamente a lo que va a ocurrir, un problema especialmente grave para una película cuyo atractivo debería estar precisamente en descubrir las reglas del juego junto a sus protagonistas.
Del éxito teatral a una película que no termina de despegar
El contraste resulta llamativo porque Escape Room sí cuenta con un importante recorrido sobre los escenarios. La primera obra superó los 300.000 espectadores y su continuación alcanzó más de 150.000 durante su primer año en el Teatre Condal de Barcelona, cifras que demuestran que el concepto funciona especialmente bien cuando el público comparte físicamente el espacio con los protagonistas. El reto estaba en conseguir trasladar esa experiencia al lenguaje cinematográfico, y ahí es donde la adaptación encuentra sus mayores dificultades.
En pantalla, esa procedencia teatral termina siendo demasiado evidente. Los decorados y las situaciones transmiten en determinados momentos la sensación de estar viendo una obra filmada más que una película concebida específicamente para el cine, mientras que el humor tampoco consigue mantener un ritmo constante. Hay algunos momentos ingeniosos, pero la crítica considera que la puesta en escena y el guion no consiguen aprovechar las posibilidades que ofrece el formato cinematográfico.
El otro gran problema aparece en el desenlace. Una película de estas características necesita que sus últimos minutos aporten un giro capaz de cambiar la percepción de todo lo anterior, pero Escape Room 2 apuesta por un final considerado forzado e incongruente, que incluso deja preparada la posibilidad de una tercera entrega. La saga parece querer continuar, aunque queda por ver si la respuesta del público permitirá que ese futuro termine materializándose.
A pesar de todo, Escape Room 2 puede encontrar su público entre quienes disfrutaron con la obra original y buscan una comedia de misterio con pruebas, secretos y situaciones absurdas. Su estreno en España está fijado para el 9 de octubre y llega con Joel Joan, Paula Vives e Ivan Massagué al frente del reparto. Eso sí, quienes esperen un thriller de supervivencia especialmente intenso pueden encontrarse con una película mucho más cercana al espíritu teatral que al cine de terror convencional.
